
La fuerza del mensaje, la entonación precisa y la capacidad de contar la historia con respeto y profundidad.
El pasado 3 de marzo nos dejó Fernando Ónega, una voz que supo transmitir, explicar y acompañar algunos de los momentos más importantes de nuestra historia reciente.
Hoy recordamos su legado y el valor de una comunicación que deja huella.