
... efectivo, crítico, analítico, creativo, lateral, estratégico, reflexivo, deductivo, divergente… distintas formas de interpretar y transformar la realidad.
El verdadero desarrollo no consiste en dominar un único enfoque, sino en cultivar hábitos que nos permitan activar el tipo de pensamiento más adecuado en cada situación y, con ello, ampliar nuestra capacidad de entender, decidir y actuar.